[ lo humano & lo divino ]

el brazo armado de la resistencia pacífica

Un Cambio en el que Podemos Creer

El que no sepa que Barack Obama ha sido elegido como presidente de Estados Unidos con un abrumador margen de votos electorales (pero no tanto de votos absolutos), es simplemente un alien.

Habiendo dicho esto, puedo preguntarme por qué Obama ha copado la pauta de los medios de Chile, un país que tiende a preocuparse poco de lo que pasa más allá de sus fronteras. Yo creo que es porque Barack representa lo que todos, en el fondo, buscamos: un outsider (tal como Sarah Palin quiso, infructuosamente, decir sin que se rieran de ella) con un carisma que conmueve y una retórica que remece. Además, que un presidente negro haya sido electo en EE.UU. es, yo creo, tan sorprendente como que Michelle Bachelet —en su calidad de socialista, atea, separada y mujer en un país momio, pechoño, cartucho y machista— hoy lleve la estrella de O’Higgins (o más bien una réplica, porque ya todos sabemos que desapareció y en manos de quién).

Pero aquí en la copia feliz del Edén no tenemos para cuándo. Si Barack Obama es la imagen de la percepción de un cambio de verdad, nosotros debemos conformarnos con Sebastián Piñera: podrá ser inteligente —porque para tener la plata que tiene no se puede haber salido de Yingo—, un empresario exitoso y poseer unos párpados como para Halloween, pero no es ni más ni menos nuevo que la tracalada de caballeros sedientos de poder que la Concertación tiene por precandidatos. Son todos lo mismo. Si sale Piñera, Frei, Insulza o Lagos (¿o Matthei?) en diciembre de 2009, no cambiará nada.

No me cabe duda que la campaña de Piñera nos recordará a cada momento que sus creativos actualizaban cada dos por tres el sitio de Obama para absorber ideas por difusión (ya saben, la gradiente), y que con eso y su sonrisa falsa cautivará al joven aspiracional y a la viejita buena onda, pero eso no nos hará una potencia agroalimentaria, ni menos un país desarrollado, sino que seremos un grupo de gente tan resignada como siempre.

081008

Una de las cosas que han inventado ultimamente es la Medicina Evolutiva: una especie de híbrido entre Hipócrates de Kos y Darwin, basados en el desacoplamiento actual entre el ambiente hostil y los genes que evolucionaron (¿o fueron diseñados?) cuando el cielo era azul.

La medicina explica las enfermedades en claves objetivas, sustentada por la anatomía patológica, la histopatología, la microbiología y la virología. ¿Hay algo de malo en eso?
Bueno, sí. El enfoque biopsicosocial que hoy intenta tomar la práctica médica suele ser mirado por sobre. El problema es que la medicina evolutiva reclama que se miran por sobre los conceptos de salud y enfermedad, y no se comprenden en profundidad.

Yo pregunto: ¡¿Y qué importa?! Me da lo mismo saber por qué don Pedro tiene diabetes si no se toma sus remedios. ¿Es que acaso cambiaría en algo el planeta si supiéramos que el Australopithecus afarensis y el Homo neanderthalensis sufría de DM2? Como si saber las causas, por ejemplo, del calentamiento global salvara de inmediato al pudú.


web 2.0
Aldeasim Design
me da lo mismo el posicionamiento en el google, y qué tanto
aldeasim, el brazo armado de la resistencia pacífica es patrocinado por el trastorno negativista desafiante
el diseño es mío y el contenido también. leerlo puede ser penado por la ley en tu país
(cc) 1989 - 2008